Raval Roig

En la ladera opuesta del Benacantil, donde el castillo vigila el mar y el eco de la historia aún se escucha entre sus calles, se encuentra el Raval Roig. Antiguamente un pintoresco barrio de pescadores, este lugar mantiene vivo su espíritu marinero a través de las fiestas dedicadas a su patrona, la Virgen del Socorro, cuya ermita, blanca y serena, preside el barrio desde tiempos remotos. Cada septiembre, el Raval Roig renace con una celebración muy esperada tanto por sus vecinos como por quienes se acercan a disfrutar de su tradición. La jornada festiva arranca al amanecer con el estruendo inconfundible de la pólvora: la tradicional despertà. Entre petardos y masclets que resuenan por todo el barrio, se despierta una emoción que anuncia que comienza un día especial, tejido de recuerdos, devoción y convivencia. A lo largo del día, las calles se llenan de vida con actividades pensadas para todos, desde los más pequeños hasta los más veteranos del barrio. Música, encuentros,
juegos y momentos compartidos convierten el Raval Roig en un espacio donde la alegría colectiva y el sentimiento popular se funden, honrando una vez más la tradición que define a esta comunidad tan ligada al mar y a sus raíces.

LES FESTES DEL RAVAL ROIG POR ÓSCAR LLOPIS

Vicente Perez, Vicente Galán y Mateo Beviá , Mayordomos de la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro en su escrito de fecha 4 de Septiembre de 1.839 exponen “que habiendo llegado la época para la celebración de las fiestas que tienen determinar ejecutar en el Arraval Roig extramuros de esta Ciudad y se reducen a celebrar en el día 8 de los corrientes función de Iglesia en el 9,10 y 11 por sus noches fuegos artificiales de Castillo y cuerdas, en las tardes de 12, 13 y 14 toros con cuerda y por las noches danzas”. En el margen de la petición hay una anotación concediendo el permiso y que indica que los fuegos artificiales debían de realizarse “en el ámbito que media desde la Hermita del Socorro a la de Santa Ana”.

En 1.840 Agustín Marcili en representación de los Mayordomos del Raval Roig, solicita permiso para la celebración << de varias fiestas, danzas, así como para el disparo de dos castillos de fuego que se situaban entre la Ermita del Socorro y la también desaparecida de Santa Ana.

Un apartado muy importante de estas fiestas, ha sido el de las danzas, que ya se celebraban en 1.839, encontrando numerosas referencias literarias como la de la Vila i Blanco, a raíz de las celebraciones que se llevaron a cabo en 1.858 con motivo de la visita de la reina Isabel II ,y  que decía lo siguiente:

<< si veis bailar a las mujeres del Raval Roig y Santa Ana, os inspirarán piadoso respeto aquellas hijas o esposas de honrados pescadores que piensan más en el mar que en el baile, y en la desgracia que en los placeres >> 

La prensa local en concreto El diario el Graduador, en Agosto de 1.876, realiza una referencia muy importante de los actos festivos y religiosos que se celebraron en el Raval Roig. Y que fueron , seis días de fiestas, desde el 8 al 13 de Septiembre, en los que el diario destaca varios actos como; la << solemne Misa cantada a grande orquesta >> y el sermón del presbítero Antonio García Caparros, Canónigo de la iglesia Colegial de San Nicolás, el día 8 por la mañana y, por la tarde, la solemne y pública procesión, con una salve cantada a la entrada del santuario. El día 9, por la tarde, corridas de gallos, cucañas y otras diversiones. Para el día 10, la Mayordomía dedica las fiestas religiosas a la Santa Faz con una misa solemne. Durante el resto de días se suceden, las cucañas, las danzas, la música de dolçaina, las regatas de llauts (embarcaciones utilizadas por los pescadores) y los castillos de fuegos artificiales.

El mismo diario, con antelación a la celebración de las fiestas, aludía el mal estado de las calles indicando << que ahora sólo falta que se limpien y aseen las inmediaciones del barrio, y que se barran diariamente sus calles, pues de lo contrario, no habrá cristiano que lo resista >>

En el programa de 1.902 del Raval Roig, editado por la imprenta Viuda de M. García se anuncian los actos religiosos y festivos, entre los que destacan las corridas de pollos, que no era otra cosa que diversiones y carreras de jóvenes, a cuyos ganadores se les premiaba con esas aves de corral.

En esa misma barriada en 1.911 aparece por primera vez en la programación una exhibición de Cinematógrafo Público y elevación de globos aerostaticos. Para facilitar la elevación de estos globos se mezclaba alcohol y petróleo, siendo necesarias tres personas (2 ayudantes y un encargado) para ponerlos en funcionamiento, con un costo de once pesetas día. Posteriormente se incorporan a la fiesta, entre otros, los concursos de Mantones de Manila, los de natación, y los bailes de disfraces.

Son numerosas las ocasiones en las que el Ayuntamiento cede la Banda Municipal para las fiestas. En referencia a esto ultimo en Agosto de 1.920, el diario El Luchador, hace una crítica ante la proliferación de actuaciones de dicha Banda, indicando que << al paso que vamos no nos extrañaría que se llegue a ceder la banda para unos festejos organizados por los vecinos de la calle Golfín. Hay que dar prestigio a la Banda Municipal. Es triste ver a los profesores apretujados, la chiquillería gritando, mientras se interpretan las obras, y finalmente armando un gran escándalo al obligar a tocar Banderita tú eres roja. Cierto que el pueblo paga la banda, pero no hay que rebajarles>>.

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